Cortesías
Cortesías
Al despertarme, en la bandeja de entrada de mi correo electrónico, había una carta, era mía, de hace 4 años, una programación agendada para arribar tan solo cumpliera 18 años que es algo así:
Dainé! Vas a pasar a una etapa muy importante de tu vida, no tengas miedo, sigue teniendo las mismas posturas y pensamientos tan reales y sé tan auténtica como tú sabes, no te preocupes tanto y disfruta cada detalle, amate más que a nadie y aspira a sueños y metas, comprometete y da todo con el corazón.
Con mi urgencia de lucir iconica, impactante y despampanante, opté por usar un vestido azúl al estilo Carrie Bradshaw en SATC, y mi mindset estaba claro, a pesar de todos los factores a favor, no era cuestión puramente mía.
Y después de unas cuantas (muchas) cortesías del BeerGarden, estaba con mis amigos degustando drinks coquetos uno tras otro y teniendo una sesión de fotos al estilo amateur.
Caí en cuenta muy pronto que yo no existo persé, no soy un individuo fluctuante entre personalidades, soy un sujeto, atado a mis circunstancias, en construcción, es ahí el punto clave donde volví a sentirme agradecida por la vida, que en cuestión de resumen, es y somos las personas que transitan por nuestro ser.
Confesaré que siempre he padecido de una sensación de soledad ya patológica, pero siendo sincera, debo dejarme de rodeos de una vez, ya que, sola jamás he estado, tengo la necesidad imperiosa de callar a mi ego, silenciar mis exigencias y conectar con mi realidad, donde perdí la cuenta de cuantas felicitaciones obtuve, lo querida que soy por tantas personas, por lo que me atrevo a concluir: este y los demás días, siempre han sido más suyos que míos, me hallo en ustedes y espero vosotros se encuentren en mi.
Gratitud por existir, y por acompañarme.



Comentarios
Publicar un comentario