Análisis: Entonces Alicia Cayó - Mariana de Althaus
Entonces Alicia Cayó - Mariana de Althaus
Así que...
En este nuevo episodio, realizamos un profundo análisis de 'Entonces Alicia Cayó' de Mariana de Althaus. En un contexto de crisis, tres mujeres se ven atrapadas en las complejas expectativas de la maternidad, enfrentando la realidad, sus deseos y aspiraciones, así como la resignación. Estos tres contextos se entrelazan en un ambiente de tensión que plantea importantes interrogantes sobre el paso del tiempo y las decisiones que tomamos en función de las oportunidades que se nos presentan.
Exploramos la idea de la 'realización como mujer' y cómo a menudo se ve eclipsada por las expectativas sociales. Acompáñanos mientras desentrañamos las capas de esta fascinante obra y las reflexiones que provoca en torno a la vida de las mujeres. ¡No te lo puedes perder!
¿Qué esperas para unirte a la conversación? Es tu turno de expresar tu opinión y espero te haya gustado escuchar la mía, me encuentran en todas las redes sociales como “Dainé Zeferino" o "bydaine”, nos vemos en una próxima entrega de, "Así que..."
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Entonces Alicia Cayó
En un contexto de crisis, tres mujeres se ven encasilladas en las exigencias de la maternidad, desde una realidad, desde los deseos/aspiraciones y desde la resignación, tres contextos que a la par, forman un ambiente de tensión, que da lugar a interpretaciones y cuestionamientos del paso del tiempo, de las decisiones que se toman según las oportunidades que se presentan ignorando la intermitente “realización cómo mujer” que debería llegar en algún momento de nuestras vidas.
“En la obra “Entonces Alicia cayó”, inspirada lejanamente en el cuento infantil, las tres mujeres creadas por la dramaturga peruana Mariana de Althaus “caen” en la problemática de la maternidad para deconstruir la función de ese rol idealizado”
Tres mujeres caen en el agujero de la madriguera para enfrentarse a una cuestión en la que el tiempo dicta según la autora: la maternidad que no fue, la maternidad que no llega y la maternidad que se adolece señalando sistemáticamente la maternidad como exigencia para la formación de una familia y así complacer el sueño “femenino” guiado por instinto maternal que se expande a todas las áreas de la vida cotidiana por abandonarse a una misma.
• Alba, de 50 años, llega con su esposo Basilio, huyendo de una plaga de insectos en su hogar que es la perfecta imagen de la realización sin ser madre, que, en el mundo actual, llega renunciando a los paralelos, y genera invasión en el éxito subjetivo de cada individuo.
• Daniela, una dramaturga que debe encerrarse a terminar una versión teatral de "Alicia en el país de las maravillas”, acompañada por su hija de 15 años, Paz, a quien ha dejado plantada su padre y genera conflicto con su madre tras una cadena de declaraciones que dejan en tensión la relación madre e hija
• Alicia, quien trae a su novio Martín para recibir su cumpleaños número 40 y concebir a su primer hijo con pleno deseo y urgencia de su parte, con una consternación evidente por la tranquilidad de su pareja ante un asunto que debe atenderse con inmediatez debido a su condición.
En el ambiente frenético de la historia de “Alicia” haya situaciones, más no escenarios, que están sucediendo en simultaneidad con lo que se podría considerar la trama general “las incógnitas de la maternidad”, incluyendo a demás personajes de los que se inspira el relato que se está contando en una especie de narrador en tercera persona, encontramos una interesante y rebuscada visión de Alicia en el país de las maravillas con una metáfora referente a una caída en un agujero interminable de preguntas referentes al tiempo que tenemos las mujeres para dejar una descendencia mientras continuemos en este plano, pero, también, de manera realista promulga ese discurso que las mujeres hemos intentado evidenciar por tantos años, ¿Cómo es posible ser madre sin dejar de ser mujer? ¿existirá ese equilibrio para dejar de deshumanizarnos?
Hemos como sociedad construido un concepto de madre que sacrifica todo, hasta su propio bienestar, y ese ha sido el modelo a seguir y el único que se considera aceptable, no se permite cuestionarse de forma humana el momento en el que se llega a ser madre, llenas de juicios y expectativas de una normatividad a secas que exhibe la incapacidad de mostrarse sintiente por tener esta responsabilidad, maximizando todos los sentidos de las féminas pero únicamente para cumplir un deseo que para empezar, fue inculcado de generación en generación, más no es genuino en todos los casos.
Igualmente, en esta obra podemos identificar lo romantizado del sesgo de maternar a como dé lugar, de cuidar, de procurar sin pensar en lo conveniente, culpabilizando a las mujeres, más no al sistema de roles que deja caer la crianza en nosotras, fomentando la falsa creencia de la existencia de un “matriarcado” que surge por la ineficiencia de la paternidad contemporánea, hay tantos temas a tratar y por los cuales generar una reflexión que quedan más que implícitos en esta interpretación, ya que, hay demasiados contextos que coinciden y realizan una inflexión más que idónea para referir diversas vivencias acorde a las etapas de la vida fértil, el tiempo que se va agotando mientras la presión incrementa (hablando de la relación entre la ovulación y las exigencias sociales)
Esta obra es humana, más que un manifiesto feminista, es un reflejo de lo que no se habla, y es contradictoria esta ilusión que tenemos respecto a las madres, las idealizamos en gran medida mientras invisibilizamos el sentido que tienen como mujeres primero, que sienten, piensan y pueden manifestar su éxito en formas que no son estereotipadas, y eso, está bien y hay que aceptarlo tal como lo hace “Entonces Alicia cayó”.
A mi consideración, lo que hace Althaus es todo lo que está bien cuando queremos hablar de un tema sensible y polémico que en pleno siglo XXI sigue impactando a la población ya que no minimiza ninguna experiencia ni afecto.
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