Producción musical, ¿en qué estaba pensando?

¿Quién eres Dainé?

Para los que no me conocen, elegir el cambio de carrera de comunicación a producción musical es algo que muy probablemente les suene como una especie de arranque o decisión apresurada, y los entiendo, pero para los que me conozcan... que en realidad no creo que sea nadie en específico, estudiar producción musical habla mucho más allá de la complejidad de mi psique y de quién era yo originalmente antes de que me surgiera la curiosidad por explorar otros ámbitos, continuaré desarrollando esta idea.

Cuando ingresé a la carrera de comunicación a finales de 2024, aunque aparentara que sabía lo que debía hacer y que quería que esa fuera mi vida, la verdad es que no, dentro de mí sabía que estudiar esta carrera estaba influenciada por un montón de agentes externos con menos de un 10% de participación mía, que era lo que económicamente me tenía el éxito asegurado, y es que, desde niña he tenido una curiosidad y pasión insaciable por el conocimiento de forma general, solamente que naturalmente, por mi edad e inexperiencia, nunca supe (o al menos eso creía) saber ordenar con precisión cuáles pasos seguir para explorar todo ese potencial que tenía marcado para tantas disciplinas. 

Mi familia había trazado un camino extremadamente claro (según ellos) de lo que querían que fuera mi futuro, ser doctora, pero mientras, la pequeña Dainé ya había pensado en ser Politóloga, Historiadora, Psicóloga, Bióloga, etc, pero esa pequeña voz rumiante que era más escandalosa que esos pensamientos le decía que con tanta sensibilidad en su corazón, dedicarse a alguna de esas áreas del conocimiento iba a terminar por desquiciarla por verse tan "cuadradas" o "limitadas" (aunque ya después me vi involucrada en absolutamente todas ellas).

Pero si ya tengo que eliminar absolutamente todas las barreras, si, estudié comunicación para entender mi entorno nuclear, uno donde tampoco se comunicaban con palabras y el silencio era una constante que dañaba a cualquiera que habitara en esas paredes, pero adivinen que, la paradoja es la siguiente, descubrí que esa educación en casa también me había dañado, yo tampoco sabía comunicarme, sabía como hacerlo de forma periodística y con la profesión tatuada en la frente, pero yo no se ser alguien si yo no traigo encima el papel que interpreto, y la palabra comunicación solo habita en mi imaginación como profesional de la disciplina, más no en mi vida personal.

Me di cuenta que la gente a mi alrededor no me quería a mi, es más, yo ni les caía bien, lo que apreciaban era a aquella figura académica con una larga lista de títulos y logros, pero jamás vieron quien era yo debajo de todo eso, y, ¿saben quién tampoco se quiere sin todo eso? yo misma, por eso mi autoexigencia, por eso mi severidad, por eso la vara siempre tiene una medida tan estricta, porque así me mido yo, la gente con la que convivía 24/7 me odiaba, así que yo también lo hago y lo disfrazo con "la búsqueda de la excelencia".

De la problematización a la solución.

Así que cuando decidí involucrarme en el área de la Comunicación pues, fue por pura conveniencia, yo nunca he sido de hablar mucho con los demás porque siento que la comprensión de ellos hacia mi es casi imposible, por lo que siempre tuve en mente que comunicarme a través de palabras quizá no era lo mío, pero analizar ese objeto de estudio tan humano me ayudó a entender que a través del arte, siempre ha habido una comunicación del ser humano con el entorno y viceversa, siento que entender absolutamente todas las áreas del conocimiento me abrieron un panorama de comprensión que si bien no es absoluta, si me hizo consciente de que todo está entrelazado y nosotros mismos somos capaces de desentrañarlo.

Les compartiré un poco de la intimidad de mi psique para que me ayuden a desenmarañarla, soy un ser demasiado mental, analiza y sobre piensa cada elemento de la existencia, y eso ha provocado que mi cerebro se sobre cargue, sobre estimule y prive de su sensibilidad de forma conveniente, ¿qué quiero decir con esto? no me gusta sentir porque mis sentimientos son desbordantes, soy una persona hipersensible, lo que quiere decir que difícilmente puedo discernir entre un momento de sensibilidad "normal" y uno donde literalmente siento que un corazón roto es equivalente a la muerte misma o incluso peor.

He conocido a muchísima gente (en su gran mayoría hombres) que la vida se les hace tan sencilla y me dicen que simplemente "fluya" (wtf?) si el tipo que me dijo esto esta leyendo en este momento le diré que es facilísimo decirlo y que lo admiro mucho porque ya en los momentos más difíciles y duros de la vida es cuando se pone a prueba eso de fluir y de tener fe en el proceso, no en cosas banales, y creo que hoy en día he podido decir que comprendo un poco mejor a mi corazón para saber el por qué no fluye, es porque tengo que reeducarme para no tenerle miedo al dolor que siento todos los días y mejor convertirlo ya no solo en letras, si no en algo más.

Ya no puedo esconder mi humanidad detrás del personaje

Honestamente creo que todas mis decisiones desde el principio de los tiempos han convergido en esta trampa visceral por la obsesión por la experiencia, el arte y el conocimiento, si un día digo que mi pasión definitiva es una disciplina o área de estudio, ESTOY MINTIENDO, es una falsedad anticipada porque a día de hoy he llegado a la conclusión que eso es algo que todos los días estoy estimulando y construyendo, mi vida no es definitiva, si no soy una con el constante cambio, voy a terminar por extinguirme y aniquilar mi esencia.

Espero que no me juzguen cuando interpreten lo que estoy a punto de decir, pero lo que es nunca llegar a conocer al otro por las barreras mentales que él mismo ejecuta es una dinámica sumamente desgastante, pero que también me empeño en hacer, es probable que la carrera de producción musical es únicamente una excusa para conocer el mundo interior del otro y así buscar la comprensión de su actuar irracional para una mente que al igual de pragmática resulta ser increíblemente dramática, siempre he visto el conocimiento del par como un espejo de una parte no desarrollada de uno como individuo.

Pero, ¿Cómo es que piensa un músico a diferencia de un comunicador? de lo implícito a lo explícito, como comunicóloga me parece exquisita la expresión, pero el músico está ensalzando sonatas o realizando armonías que cuando se le pregunta su sentir él no dice nada y eso es abrumador y un balde de agua fría para alguien que se hace llamar "experto en comunicación" no poder sacarle ni tantita información de su universo mental porque simplemente no hablan el mismo lenguaje. 

Logré detectar de forma temprana que yo no conectaba con las personas si no con lo que ellos hacían, sus pasiones, su dedicación y su objeto o razón de ser era el que me dotaba de fascinación, por lo que lógicamente soy capaz de enamorarme del músico, del médico, del cinematógrafo o del escritor, pero, ¿realmente me enamoro de él o quiero ser él? quiero establecer mis propios límites dentro de mis relaciones interpersonales y detener mis impulsos creativos para llenar a aquel de un arquetipo que no debería encarnar, porque las personas no son únicamente su oficio, si no un mundo que me aterroriza muchísimo más, un universo emocional altamente impredecible que nunca he podido descifrar porque no debería porque ser calculado.

¿Será que la música me devolverá la inocencia? ¿Acaso la academia me dañó tanto la cabeza como para hacerle un análisis antropológico y psicoanalítico a cada ser que conozco?


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